Una ciudad india que tiene durante la estación de las lluvias unas temperaturas en torno a los 25º y una humedad del 100% durante casi todo el día, es un buen campo de pruebas para seguir apreciando algunas de las muchas particularidades de esta sociedad. Como no podía ser de otra forma, la incombustible Chennai cumple con estas magníficas condiciones meteorológicas, así que ahora que parece que el monzón está sobre nuestras cabezas, me he fijado en algo que de no vivir aquí, seguro que se me pasaría por alto: la moda.
Así que, tras este preámbulo, paso a comentar lo que se va a llevar esta temporada otoño-invierno en la capital de Tamil Nadu.
Para ellos, camisas estampadas como la que se aprecia en la fotografía y pantalones de pinzas ceñidos y paqueteros. Los más osados se atreverán con el pantalón de campana, que está pegando realmente fuerte. Al menos en el calzado son menos estrictos, y la chancla es la estrella en la moda india masculina, aunque no tengo muy claro si por el calor o por los enormes charcos que te encuentras en medio de la calle y que son prácticamente imposibles de sortear.
Muchas de las chicas que han venido con la misma beca que yo, ya se han introducido en la moda india, y no son pocas las que llevan saree o incluso el bindy (el punto que se pintan en el centro de la frente); de hecho, la gente se te queda mirando si vistes con ropas occidentales, será la falta de costumbre.
Lógicamente, los chicos no podíamos ser menos, y ya muchos de nosotros utilizamos con asiduidad el longyi (pronunciado /lingu/), que es una tela que se anuda a modo de falda y que se puede llevar recogida o larga. Es una prenda tan típica como el masala, y aunque no me permiten ir a clase con ella (nos obligan a ir en camisa y pantalón largo, qué calor!!), ya me paseo por la residencia con ella. Dejo maravillosas instantáneas para que quede constancia, XD.
Un abrazo, Pablo L.



